2012
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«Ligados de manera única e indisoluble a la Tierra Santa»: ingreso solemne del ministro general de la Orden en la Basílica del Santo Sepulcro

Jerusalén, 2 de mayo de 2012

La tarde del miércoles 2 de mayo, los frailes franciscanos de la Custodia de Tierra Santa, guiados por el vicario custodial, fray Artemio Vítores, salieron en procesión con los kawas desde el convento de San Salvador hasta la Puerta de Jaffa, dentro de los muros de la Ciudad Vieja de Jerusalén, para recibir, a las 17.40 h, al ministro general de la Orden, fray José Rodríguez Carballo, y a los miembros del Definitorio general ofm, que han elegido los Santos Lugares para realizar los ejercicios espirituales, entre los días 28 de abril y 8 de mayo de 2012. Para recibir a fray José estaban, junto a los miembros de la familia franciscana, los representantes de las Iglesias ortodoxas de Jerusalén, el secretario de S. E. Mons. Antonio Franco, nuncio apostólico en Israel y Chipre y delegado apostólico en Jerusalén y Palestina, y las autoridades locales de las fuerzas policiales israelíes. El ministro general llegó con su vicario, fray Michael Perry, y recibió la acogida y el saludo del vicario custodial y del resto de autoridades presentes, a los que se unió la cálida bienvenida de los fieles y peregrinos presentes para la ocasión en la Puerta de Jaffa. Una vez llegados los miembros del Definitorio general, el cortejo de frailes, junto a los representantes de las distintas comunidades cristianas y los fieles, atravesó en procesión las estrechas calles de la Ciudad Vieja hasta llegar a la Basílica del Santo Sepulcro. Aquí, ante la voluminosa puerta del santuario, las familias árabes musulmanas depositarias de las llaves del Santo Lugar han querido también saludar al ministro general, que ha realizado su ingreso solemne en la basílica.

Tras haber rendido homenaje a la Piedra de la Unción, fray José ha sido recibido por el custodio de Tierra Santa, fray Pierbattista Pizzballa, mientras que los frailes y la asamblea de fieles, a su alrededor, entonaban el himno Salve Sancte Pater. En la celebración del ingreso solemne se ha cantado después el Te Deum. En este punto, el padre custodio ha dirigido al ministro general unas calurosas palabras de bienvenida, manifestando la alegría de poder acogerle, en nombre de la Iglesia y de la Orden de los Hermanos Menores, en la más sagrada y preciosa de todas las iglesias, en el santuario más querido por los franciscanos y que, desde hace muchos siglos, junto a los hermanos ortodoxos, cuidan y custodian. Así como realmente en este lugar, al que continúan llegando peregrinos de todo el mundo, se puede vivir la experiencia extraordinaria del anuncio de la resurrección: «¡No está aquí! Ha resucitado, como había dicho; venid a ver el lugar donde fue depositado» (Mt 28,6), es precisamente en esta Tierra Santa martirizada por tantas heridas y divisiones donde los franciscanos –ha subrayado fray Pierbattista- quieren dar testimonio de la resurrección y la vida, el espléndido mensaje de un Dios que ha elegido entrar en la historia del hombre, hacerse cercano, compartirlo todo hasta entregarse al hombre, asumiendo sus miserias y sanándole con su resurrección. De esta forma, ha concluido el custodio, «este lugar es parte integrante de nuestra historia, de la historia de los frailes menores, que desde su fundación están ligados de manera única e indisoluble a la Tierra Santa y a los Santos Lugares de la Redención, como parte integrante del carisma franciscano, que tiene su centro en la encarnación». El ministro general, primer custodio de este precioso lugar en cuanto que custodio de toda la Orden a la que la Iglesia ha confiado los Santos Lugares, ha respondido a las palabras de fray Pierbattista agradeciendo a los frailes su constante empeño en esta misión excepcional en la tierra de Jesús y sus numerosas actividades pastorales, sociales, educativas y asistenciales, recordando de forma especial la importantísima misión de acoger a los peregrinos que visitan constantemente estos lugares tan queridos por la Cristiandad. Finalmente, ante el edículo del Santo Sepulcro, fray José ha impartido a todos los presentes la bendición solemne.

Al finalizar la ceremonia, junto al ministro general, el custodio de Tierra Santa y el vicario custodial, los frailes han regresado al convento de San Salvador recorriendo nuevamente en procesión las callejuelas de los distintos barrios de la Ciudad Vieja de Jerusalén.

Texto de Caterina Foppa Pedretti
Fotos de fray Adelmo Vásquez

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